Y es que a veces las cosas, simplemente, salen mal.
Nos preparamos mi mejor amiga y yo para salir con dos amigos, los cuales nos habían prometido que NO iríamos caminando, ya que con tacones de 13-14cm y los km que son de mi casa a dicho sitio, se nos tornaba...imposible.
El caso es que el coche de nuestro amigo es un TT, en el que me llego a dar claustrofobia, ya que mi amiga y yo apenas cabíamos, y encima para entrar nos costó un follón. Si a esto le sumamos que ivamos con la cabeza agachada porque no cabíamos erguidas, y pegadas al sillon de alante, la sensación de agobio puede llegar a ser extrema.
Para colmo, solo a nuestro amigo se le ocurre hechar por el camino mas largo y con más badenes, para chocarnos mejor en el techo, y casi al final de la avenida, se queda dicho coche sin gasolina, lo que implica el ir caminando al sitio que pensabamos ir, y sobre todo, el venir caminando para mi casa.
El mal humor que se me pegó fue grande, pero peor fué cuando veo el local lleno de poligoneros hasta los topes, no pintabamos nada allí.
Se nos pega una chica que no hacía sino hablar tonterias nombrando ordinariezes, nos tenía bastante asombrados, y terminó comiendonosla.
Nos fuimos otra vez hasta el coche, ellos ivan a ir a una gasolinera "cercana" a buscar gasolina, pero al final estubimos esperándolos yo y mi mejor amiga solas, durante tres cuartos de hora. Mítico.
Viniendo para mi casa, se nos pone al lado un coche de la guardia civil ( a ésto les recuerdo que ivamos prensadas como cucas atrás) y le manda a parar a la derecha. El amigo se hecha por otro sitio. Le hacen control de alcoholemia dos veces y se libra por los pelos de una multa de 400e. Le llaman la atención por los neones, y nos dejan seguir.
Nos vamos a hablar a la orilla de la playa...y lo dejo ahí. La noche fue un desastre. Pero gracias a esa noche, hoy escribo una entrada nueva en el blog ;)
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