Cuando eres pequeño, vives en otro mundo, casi literalmente. Imaginas que las cosas son de otra manera, y no te importa casi nada. La mayor preocupación es que se te rompa la cabeza de la barbie, se pierda tu bolígrafo rosa, o tu madre no te pueda llevar al parque un rato.
Creces, a veces tan deprisa, que cuando te das cuenta han pasado ya tantos momentos por tu vida, que a pesar de tu corta edad podrías escribir un libro.
Te ves entonces, frente a frente con las decepciones del mundo, de la gente, ves que hay tantas cosas incontrolables, que se te van de las manos, ves que nadie te regala nada, que todo es fruto de tu esfuerzo, y en ocasiones, de la suerte.
Miras atrás, y de lo primero que te das cuenta es que nada era como imaginaste cuando eras pequeño.
En tu infancia decías con frecuencia "cuando sea mayor..." pero..¡¡ es que ya eres mayor !! y lo peor es que no te has dado cuenta.
Al final, no eres ni astronauta, ni bombero, ni medico, ni actriz, al final eres uno más...estudiando por ser alguien, condenado a pagar una hipoteca de por vida, a tener pocos hijos porque el mundo está caro, a esperar a la jubilación que encima quieren retrasar, a pagar impuestos, a trabajar como un burro...a vivir para trabajar.
Todo eso, si la vida no te sorprende con sorpresas varias, la mayoría desagradables...pues conozco mas gente en la ruina, que gente que se a ganado el euromillón.
A todo ésto le podemos sumar gente que va quedandose en el camino, bien por falsedades, bien porque cumplieron ya una misión en tu vida, o porque fallecen. Ésta última parte suele ser una de las etapas mas dolorosas de la vida.
A pesar de todo lo anterior, que bonita es la vida no? Nos regala el sol cada mañana, el levantarnos y poder sonreír sin motivo, es un verdadero regalo. La simple vista de ver el mar en el horizonte, con un sol poniente, para mí es algo tan habitual como extraordinario, pues nunca dejará de fascinarme.
Compartir momentos con familiares, con amigos, momentos íntimos, irrepetibles, inolvidables...
Así que, te invito, a que mires tu vida...sé que tienes tantas responsabilidades que apenas puedes mirar para otro lado, pero alomejor, algo tan simple como una mariquita un día de primavera posada en tu ventana, una tarde lluviosa abrazad@ a alguien que queremos, o una conversación frente al mar, hacen maravillosa la vida.
No hay que olvidar que las mayores alegrías son los pequeños momentos mágicos.
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