Las relaciones fallan cuando dejan de ser bilaterales. Es completamente y estrictamente necesario que halla un flujo de energía en ambos sentidos, si no, se cae en lo mismo de siempre, en el gran fallo: UNO QUIERE Y OTRO SE DEJA QUERER.
Entonces volvemos a lo de siempre, relaciones en las que uno lo da todo, y el otro deja que lo haga, relaciones vacías y que llevan a la frutración del que lucha por sacarla adelante. Y aparece la pregunta ¿merece la pena luchar, y seguir con ésto? ¿cuánto estoy dispuest@ a aguantar?
Hay que buscar el equilibrio, con uno mismo, y con el otro, sino, es casi imposible llegar a sentirse bien.
Por eso, si tú, que me lees, pasas por una situación de éste tipo...no pierdas el tiempo, piensa que tienes tanto derecho a que te quieran como tu quieres. Una relación es cosa de dos.
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