
Y es entonces cuando en un domingo como éste, desearía un desvelo de mi siesta con tus desquiciantes ronquidos... O quedarme dormida con la mano en tu pecho, al compás de tu corazón...tic,tac,tic y otra vez tac.
Sentir que del frío me duelen los pies, acurrucarme contigo, y que no me soltaras la mano en todo nuestro sueño, plácido y calentito.
Tengo doble trabajo contigo, sentir y ocultarlo. Sentir es complicado, ¡ pero ocultarlo más ! ¿Cómo ocultar algo que transmite a raudales mi voz si te nombro, o el brillo de mis ojos si te recuerdo? Callar al corazón es tan complicado...
A veces parece, que nada fue real... ¡ pero lo fue ! ¡ lo ha sido ! y soy muy feliz por ello, aunque ahora te extrañe.
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