Aunque pensemos que todo lo tenemos bajo control, pronto la vida nos da pequeñas pinceladas que nos demuestran que no somos nosotros quien mandamos, sino ella quien nos domina.
Las cosas que creíste indestructibles, se destruyen. Tus relaciones personales más fuertes y consolidadas, cambian. Tu propia personalidad supuestamente asentada, varía.
Es un continuo devenir. La vida es como un mar, a veces asombrosamente en calma, otras sin embargo, ruge de furia desde lo más profundo, chocando sobre las rocas grandes y escarpadas de los límites de tu vida.
Y es ahí, donde puedes preguntarte.. ¿qué soy? ¿qué hago aquí? ¿a donde voy?
Con el paso del tiempo, he aprendido, que hay preguntas que mejor no formularlas, porque no aclaran tu vida, sino que te la lían. No me refiero a vivir en la ignorancia, pero a veces sí que nos hace falta vivir un poco a "ciegas", dejándonos llevar, simplemente, sin intentar controlar todo, sin intentar ser el mejor y destacar en algo, sin pretender ser perfecto.
Vivir es no preguntarse un porqué, es llevar a cabo tus sueños, sin más explicación que la motivación de ver éstos cumplidos.
Y recordar, siempre, que NADIE NOS ENSEÑA A VIVIR... Nadie aprende por cuenta ajena.

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